domingo, 30 de junio de 2013

Las playeras de basquetbol: recuerdo de una época pasada.

Las playeras de basquetbol: recuerdo de una época pasada.










A partir de que concebí la creación de este espacio, comencé a idear algunas entradas que resultaran interesantes para los visitantes y que, simultáneamente, me recordaran el fuerte vínculo que me une con el baloncesto.










A decir verdad, ha pasado demasiado tiempo desde aquella época en que solía coleccionar artículos relacionados con este deporte: playeras, tarjetas, tenis —zapatillas, como las conocen en otros países hispanoparlantes—, gorras, e incluso muñecos... Sin embargo, recientemente, al abrir mi armario, me encontré con algunos jerseys de la NBA que datan de cuando jugaba acaso la mejor generación de baloncestistas que existió en la historia, encabezados por el mayor atleta que practicó el basquetbol —aunque no sea mi favorito: Michael Jordan.








Así surgió esta entrega. Contacté a algunos compañeros de juego, y les pedí que modelaran para mí dichas playeras, a lo que accedieron gustosa y generosamente. Mi gratitud pues para Tao, Erick y Omar.










  
No recuerdo con exactitud el momento preciso en que adquirí el primer jersey que se muestra, pero tengo la vaga idea de que fue en mi adolescencia —y por lo tanto, no lo compré yo, sino mis padres: debió ser durante aquel viaje familiar a Disneyland.












Empero, sí recuerdo la última: la playera oficial del FC Barcelona Basket que encontré en la tienda departamental de El Corte Inglés cercano a Las Ramblas.














Prácticamente se trata de playeras de jugadores ya retirados —salvo en el caso de Kobe Bryant—, y también legendarios: Hakeem Olajuwon, Shaquille O’Neal, Charles Barkley —el basquetbolista que me marcó—, y el referido Jordan; así como de otros que generaron expectativas que no cumplieron cabalmente como Grant Hill, Chris Webber y Larry Johnson.  














Recuerdo que en Grecia traté de hacerme de una playera del Panathinaikós o del Olympiakós. Incluso di con la tienda oficial de éste último en el barrio comercial ateniense de Monastiráki, pero no hubo ropa de baloncesto.

En Florencia, en la calle donde se ubica la Galería de la Academia, que alberga al David de Miguel Ángel, entré a un comercio deportivo y tuve ante mí la elegante playera de la Selección italiana de la marca Champion. Estuve a punto de comprarla, pero me abstuve por su elevado precio: casi dos mil pesos mexicanos.

Antes de visitar Moscú, contacté a la gente del CSKA, porque además de la playera, deseaba conocer su estadio. Pero tampoco el tiempo me lo permitió.

En el barrio árabe de Jerusalén adquirí una playera amarilla con estampado del Maccabi-Tel Aviv, pero su uso y el lavado acabaron con ella.










Las playeras de la NBA que atesoro son de la marca Champion. Posteriormente, la liga otorgó los derechos de su indumentaria a Nike —que en mi tiempo se pronunciaba “naik”, y no el afectado “náiki” de ahora—, antes de que Adidas se convirtiera en la firma oficial.










He comparado la calidad, y yo me quedo con las antiguas —aquellas que, según la etiqueta, fueron manufacturadas en Costa Rica y México.











El jersey de Michael Jordan fue un encargo de mi padre a un conocido, quien la compró en Chicago durante el último campeonato de los Bulls. Costó 80 dólares.










Además de representar al consumismo, dichas playeras remiten a recuerdos personales de una existencia: quien observa las playeras con los apellidos de Jordan y Barkley en la espalda, no puede dejar de recordar aquella final entre los Chicago Bulls y los Phoenix Suns. Y lo mismo sucede al relacionar los de Bryant y O’Neal y los problemas que ambos jugadores experimentaron, pese a sus logros en Los Angeles Lakers.





1 comentario:

  1. Excelente blog. ¿No habrá más entradas? ¿Algo sobre tenis de baloncesto?

    ResponderEliminar